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    Muchas personas dudan a la hora de recurrir a un profesional cuando tienen problemas que no saben resolver.

    Los prejuicios, el qué dirán, las dudas sobre su utilidad o el desconocimiento evitan cada día que muchas personas afronten sus problemas acompañados por un especialista y dificultan su recuperación. Por desgracia, existen muchos casos de problemas cronificados por el paso del tiempo que causan un gran sufrimiento y sumen a la persona en una profunda desesperación, incapaz de resolver por sí misma su situación. La labor del psicólogo es ayudar a distinguir el problema, sus causas y tratarlo adecuadamente para que el individuo pueda vivir mejor.

    Por todo ello, es importante desterrar los mitos existentes en torno a la figura del psicólogo y de sus propios pacientes.

    por qué ir al psicólogo

    ¿Quién necesita un psicólogo?

    Las personas pasamos diferentes etapas de nuestra vida. Esta premisa explica por sí sola por qué cualquiera puede necesitar recurrir a un experto. Lejos queda la imagen de la “locura” como causa para acudir a una consulta de psicología. Existen numerosas circunstancias que pueden ser atajadas con la ayuda de un especialista y todas las personas pasan por diferentes estados de ánimo. ¿Quién necesita un psicólogo? En momentos de vulnerabilidad, ante episodios de especial dificultad o cuando existen problemas que no logramos resolver por nosotros mismos, es recomendable dejarse asesorar y buscar ayuda.

    El duelo por el fallecimiento de un ser querido, un decaimiento generalizado, trastornos en la conducta o en la alimentación, ataques de ira, problemas para comunicarse con el entorno familiar, dificultades de relacionarse, complejos que no conseguimos superar… Todos estos casos son suficiente motivo para acudir a un psicólogo.

    Fuera vergüenza

    Un psicólogo es una opción más cómoda de lo que muchas personas piensan. Para empezar, no hará juicios de valor sino que enfocará desde un punto de vista profesional el problema relatado, sin estigmas. Asimismo, ayudará a reconocer el origen del mismo y qué nos ha llevado a ese estado de infelicidad, depresión o conducta inadecuada. Por último, dará pautas para salir de ese estado mediante una terapia organizada y personalizada para cada paciente con técnicas que le ayudarán a recuperarse o aprender a manejar las situaciones que tanto le hacen sufrir. Todos somos susceptibles de necesitar ayuda en un momento determinado; saber reconocerlo y pedirla es el mejor regalo que nos podemos hacer a nosotros mismos.

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